Aun no procesaba las palabras que me había soltado el hombre frente a mí. Mi cerebro trataba de identificar si se trataba de una broma, pero claramente no parecía serlo.
Clay apretó mi mano junto a mí y salí de mi estado de estupefacción para tratar de responder, pero solo pude balbucear mientras él me observaba intensamente.
Y algo en su mirada me dijo que no debía tomarme esta oferta tan a la ligera y mucho menos debía aceptar de inmediato sin cuestionar todas las variables o sin haberle preg