Había leído cada entrada en la revista y luego me había ido de la cocina sintiendo un nudo en mi garganta. Me recluí en me habitación y todo lo que pude hacer fue tomar el IPad y leer cada apartado en el que saliera la noticia que parecía haberse regado como pólvora.
Los malditos medios parecían carroñeros y se aferraban a cualquier noticia que les diera suficientes vistas para llegar a final de semana.
Y en esta ocasión me estaban usando a mí.
Ciertamente no sabía cómo sentirme con respecto