Capítulo 57 —La tregua
Narrador:
Aylin aún jadeaba, aún sentía los espasmos del placer recorrerle cada célula, pero cuando Roman la miró con esos ojos oscuros, llenos de posesión y deseo, algo dentro de ella se encendió. No iba a dejarlo ganar.
Su piel aún ardía, sus piernas temblaban, pero su orgullo era más fuerte.
Con un movimiento inesperado, lo empujó hasta hacerlo caer de espaldas sobre la cama. Roman arqueó una ceja, sorprendido por su reacción, pero no se resistió.
—¿Qué haces? —pregunt