Capítulo 58 —Reglas
Narrador:
Aylin apenas recuperaba el aliento cuando sintió la mano de Roman recorrer su espalda con una lentitud que le erizó la piel. No era una caricia tierna, ni dulce. Era posesiva. Como si aún no quisiera soltarla del todo.
—Mier*da… —murmuró él, con la voz rasposa, enterrando el rostro en su cuello—. Sabía que te deseaba, pero nunca imaginé que me harías sentir así.
Aylin abrió los ojos lentamente, todavía con los latidos retumbándole en los oídos.
—¿Así cómo? —pregunt