— Vamos a entrar. Me muero de hambre y Leo no para de hacer ruido con ese juguete tan irritante.
— Jussara ha preparado un montón de panqueques calentitos.
— ¿Con las zanahorias cortadas en forma de estrella que papá odia hacer?
— Exactamente con las zanahorias estrella — le guiñé un ojo.
Leo, que oyó la palabra mágica a diez metros de distancia, dio un salto en el aire:
— ¡ZANAHORIA ESTRELLA! ¡QUIERO ZANAHORIA ESTRELLA DE PANQUEQUE! — Salió disparado hacia el interior de la casa, casi tropezan