16. ENFERMA
Lía
Me desperté desorientada, con la cabeza latiéndome fuertemente. Sentía como si estuviera flotando, pero cuando abrí los ojos, la realidad se impuso. A mi lado estaba el señor Arthur sentado en una silla junto a la cama, observándome con una mezcla de preocupación y calma. Me sorprendió verlo tan cerca, y al notar que no sabía cómo reaccionar, simplemente me incorporé torpemente, sintiendo el mareo arrastrarse con el movimiento.
—Buenos días, señora Lía, ¿cómo te sientes? —preguntó Arthur,