15. SU CUERPO ES PERFECTO.
Arthur.
El día transcurrió rápidamente, y cuando finalmente regresé a casa, el sol estaba comenzando a ocultarse. El jardín estaba en silencio, pero pude ver a mis hijas afuera, Leyla jugando junto a Lía y Ayla bajo la vigilancia de Lucrecia Me acerqué a mi hija que estaba sentada en una silla observando a su hermana correr por el césped.
—¿Cómo estás, pequeña? —le pregunté, dándole un beso en la frente.
Ella arrugó la cara, aún sintiéndose mal por la reciente cirugía que había tenido. Me dolía