—¿Cómo es posible? Habíamos quedado en ver el amanecer juntos. ¿Cómo se iba a suicidar? ¡Es imposible! Javier no lo podía creer.
—El mesero del restaurante dijo que antes de subir al teleférico la señora se veía mal, como si tuviera algo en la cabeza.
—Imposible. ¿Cómo iba a subir sola al teleférico? ¡Dijo que me esperaría!
—El mesero... el mesero dijo que la señora le marcó toda la noche, pero una mujer contestaba; después se apagó el teléfono. El asistente miró con pena a Rosa.
—¿Qué le dijist