Era su madre, una buena mujer que había trabajado con niños y jóvenes toda su vida, enseñándoles a bailar y sacándolos de sus entornos sociales más difíciles. Ahora, esta mujer —sin conocerla— venía a expresarse de aquella manera; eso no lo aceptaría. Victoria tenía la mejor de las ideas para que el grupo se presentara y ganara notoriedad, consiguiera contratos con otras empresas y se ayudaran económicamente.
A regañadientes, su madre aceptó la propuesta de Victoria. Si era la mejor opción, no