La cena transcurría envuelta en un silencio tenso. Cada uno parecía encerrado en sus propios pensamientos, en sus conflictos personales, en sus secretos inconfesables.
Daniel estaba decidido: esa noche le diría a Victoria que ya era hora de vivir juntos. Había preparado todo. El apartamento estaba completamente amueblado, listo para comenzar una nueva vida a su lado. Además, tenía planeado un viaje de seis meses a Europa, una larga luna de miel donde, según él, podrían disfrutar del amor… en to