Daniel no quedó conforme con las palabras de Victoria. Por el contrario, estaba a punto de estallar. Habían pasado ya varios meses desde su matrimonio y, sin embargo, ella seguía esquivando cualquier cercanía. Siempre encontraba excusas, razones, pretextos. Aunque en su momento le dijo que solo se casaba por gratitud, para darle fuerza y estabilidad emocional, él nunca aceptó esa versión. La amaba, o eso creía, y no podía soportar la frialdad con la que ella lo trataba.
Esa noche decidió hacerl