Eran las 10 de la noche. Victoria pidió un taxi desde el aeropuerto hasta la casa de Daniel, pero Andrés le dijo que debía ir con ellos, que era muy peligroso andar a estas horas en servicio público, ya que la inseguridad en el país siempre estaba al límite.
Brenda y Karoll hicieron gestos de desagrado por su presencia, pero no era momento para peleas; debían llegar rápido en el auto que la familia había dispuesto.
Faltaba poco para llegar a la casa, había un tramo lleno de árboles que impedía