Capítulo 36: Triste noticia.
Andrés tenía en sus manos el móvil de Victoria. Los mensajes no paraban de llegar, y la mayoría eran de trabajo y de su primo David. Tocó a la puerta, pero esta se abrió. Entró para entregárselo, pero ella estaba en la ducha. Andrés, sin querer, pero deseándolo mucho, la observaba mientras ella, debajo de la regadera, tarareaba una canción de las que había bailado con él. Daría todo por estar a su lado en ese momento, disfrutar del agua cayendo sobre ella, disfrutar de su presencia plenamente,