Capítulo 38: Delicioso encuentro.
Victoria se rodeó a sí misma con sus brazos. Andrés sabía que tenía que hacer algo y sacarles de ahí; de lo contrario, les harían daño a ellas y a ellos los matarían. Para Andrés, imaginar que Victoria fuera atacada por esos desgraciados lo enfureció. No permitiría que la dañaran, no mientras él pudiera evitarlo. Pisó el acelerador con fuerza, atropellando a los que estaban en la parte de adelante, y retrocedió para hacer lo mismo con los de atrás. Tenía que salir de allí a costa de lo que fuer