CAPÍTULO 65: SOSPECHA DE SANGRE
El castillo estaba inmerso en un ambiente de tensión creciente. Las noches eran más oscuras, el aire más pesado, y el silencio, inquietante. El rey caminaba por los pasillos de piedra con la mirada oscura y el ceño fruncido. Sabía que algo no estaba bien, lo sentía en cada fibra de su ser. Galicia estaba muerta, pero eso no le quitaba la sensación de que la hija bastarda decía la verdad. Aunque ella tuviese la sangre real, no se atrevería a desafiarlo. Sin embarg