CAPÍTULO 43: NOCHE DE LUNA LLENA
Descendió por la montaña con el corazón latiéndole con fuerza, como si la propia oscuridad de aquel lugar la siguiera. La sensación de algo maligno en la cueva aún persistía, y la sangre fresca que cubría sus manos y su ropa no le permitía olvidar lo que había encontrado allí. Sabía que no podía regresar al castillo en esas condiciones. El olor de la sangre era demasiado fuerte, demasiado evidente. Si algún lobo la olfateaba, descubrirían inmediatamente dónde ha