CAPÍTULO 44: INSTINTOS SALVAJES
Thane había sentido una incomodidad desde que Akira había desaparecido de su vista, una inquietud que no lograba sacudirse. Había tratado de ignorarla, de convencerse de que no le importaba, pero su lobo interior rugía, demandando su atención. Algo no estaba bien, y aunque se esforzaba por contener el instinto de protegerla, sabía que no podría descansar hasta encontrarla.
Sin pensarlo dos veces, siguió su rastro. El aroma de Akira estaba impregnado en el aire, y