Como había previsto, Lucas no había dejado de buscarla como un loco por todos lados.
Recorrió cada rincón, interrogando a todas las personas que creían haberla visto, pero nadie parecía saber nada de su paradero.
“Es imposible que se la haya tragado la tierra, alguien debe tenerla”, pensó con preocupación.
La noche en que desapareció, fue el inicio de una batalla que no se detendría hasta que estuvieran nuevamente juntos. Lo había jurado con ira, teniendo sospechas de dónde podría estar.
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