El castillo de Blackmore estaba sumido en una agitación sin precedentes.
Los pasos de Rachel eran rápidos y torpes, pero no se atrevió a mirar atrás. Su corazón desbocado retumbaba en sus oídos, y las palabras que había escuchado momentos antes no dejaban de rondar su mente.
“Mate… he visto esa palabra antes. ¿Dónde? Sé que significa algo…”
Su respiración dolía con cada bocanada de aire. No sabía a dónde estaba corriendo, pero en medio de la confusión en el castillo y la oscuridad de la noche,