Ilan
Las últimas horas de la madrugada aún oscurecían el cielo cuando mis hermanos se agruparon, listos para la batalla. El celo podría comenzar en cualquier momento y, de ser así, no sabía hasta dónde podría llegar la ambición de Adrik. Aunque siempre fue un lobo justo y honorable, no dudaba que eso hubiera cambiado con el paso del tiempo. Si fuera el mismo Adrik que recordaba, jamás se hubiera atrevido a violentar la privacidad de su pueblo, y mucho menos a agredir a quienes una vez fuimos su