Ilan
—¡Espera! —gritó Selene a mis espaldas—. ¡Rocky! —Escuché sus pasos apresurados detrás de mí, hasta que me alcanzó y se atrevió a rascar mi cabeza—. Había olvidado lo gruñón que eres —resopló—. No quiero regresar a la cabaña, lo último que quiero es ver a Ilan después de lo que me hizo, pero entiendo que has venido por mí y no quiero meterte en problemas.
Caminamos en silencio de regreso a la cabaña, yo unos pasos por delante de ella hasta que estuvimos frente a la puerta y tuve que cambia