Lumen
El viento me había prácticamente empujado dentro de este cuartillo. Al ver a Athius, estuve a punto de salir corriendo de allí, de no haber sido por los árboles que cayeron en la entrada, hubiera podido escapar.
Maldita sea, no pude reconocer su olor aquí, como si el viento se lo llevara todo.
—Estás ebrio. —reconocí, mirándolo con temor y un odio creciente.
Odiaba como me trataba y como pensaba que yo era una escoria por el solo hecho de no ser de sangre real. Me hizo sentir como lo peor