El aullido era de amor, los dos lobos que se enamoraron eran bastante jóvenes. La diosa luna les otorgó su bendición. Todos estaban festejando, brindando, felicitándolos.
Logré vestirme antes de que terminara el evento y llegar junto a mis padres. Ellos estaban conmocionados al verme.
—Lumen, estás mojada. —dijo mi madre, apretándome del brazo. —Ve a secarte de inmediato.
—¿Qué ocurre mamá? —pregunté, sin comprender el porqué de su hostilidad.
Vi a mi padre hablando con el chico que no me agrad