Narra Nox
Las puertas de la sala del Consejo ya estaban abiertas cuando llegué, lo cual nunca era buena señal. Entré sin anunciarme y encontré exactamente lo que había anticipado: Serath ya estaba ahí, de pie frente a la mesa circular con su postura recuperada y su cabello plateado perfectamente arreglado como si los últimos treinta minutos no hubieran ocurrido.
Valdris ocupaba su asiento habitual al frente, con Kaerith a su derecha y tres miembros adicionales distribuidos alrededor de la mesa