Narra Nox
El silencio después de la muerte de Serath duró exactamente cuatro segundos. Cuatro segundos en que la sala del Consejo quedó completamente inmóvil, cuatro segundos en que el único sonido fue el goteo de la sangre contra la piedra y la respiración agitada de los que seguían vivos.
Luego Kaerith envainó su espada con un movimiento deliberado y Nathaniel bajó su arco, y el mundo siguió girando como si no acabara de cambiar fundamentalmente.
Pero yo no podía apartar los ojos de Kaia. Es