Narra Kaia
Un mes después…
El cuchillo giró en mi mano antes de clavarse en el blanco improvisado que Nate había colgado en la pared del escondite.
Justo en el centro.
—Bien —dijo Nate desde donde estaba, sentado en la mesa revisando un mapa—. Pero podrías ser más rápida.
Le lancé una mirada desafiante.
—Lo hice en dos segundos.
—Debería ser uno —respondió sin levantar la vista, pero pude ver la sonrisa en sus labios.
Recuperé el cuchillo y lo lancé de nuevo, esta vez más rápido.
Centro perfec