LEILUNA
La luz del día se desvanecía lentamente, tiñendo el cielo de un profundo color naranja que se mezclaba con tonos morados, un espectáculo que solía disfrutar desde la ventana de mi alcoba en el castillo. Pero hoy, el paisaje me resultaba indiferente. Mis pensamientos estaban atrapados en la confusión y el dolor que me causaba la desaparición de mi hija.
Me apoyé contra el marco de la ventana, observando el ejército que se formaba en el patio. Nuevos Stardark se alineaban, sus rostros