LENI
El sol comenzaba a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de un rojo intenso que se reflejaba en el lago como un espejo roto. Me encontraba en el bosque, rodeada de altos árboles que susurraban secretos al viento, cuando escuché el crujido de las hojas bajo un paso firme. Antes de que pudiera girar la cabeza, Dax apareció ante mí, con su cabello alborotado y esos ojos profundos que a menudo me hacían sentir como si pudiera leer mis pensamientos más ocultos.
—Leni —me llamó, su voz