LENI
La noche se había adueñado del cielo, y la oscuridad se extendía como una manta sobre el campamento improvisado. Las sombras danzaban a la luz de las fogatas, creando formas inquietantes que parecían vivir su propia vida. El aire estaba impregnado de un olor a humo y tierra húmeda, mientras el viento susurraba entre los árboles, trayendo consigo ecos del pasado y sombras del futuro. En medio de todo esto, mi corazón latía con fuerza, como si supiera que estaba a punto de adentrarme en una