Luca entró en la habitación, sus ojos grises llenos de furia mientras observaba a Selene, quien estaba conversando con uno de los lobos de la manada, un doctor. La sonrisa en el rostro de Selene y la mirada que el médico le dirigía lo llenaron de celos, y su mandíbula se tensó al máximo.
—¿Qué demonios está pasando aquí? —gruñó Luca con voz grave, dirigiendo su mirada al doctor—. ¿Qué haces aquí?
El doctor, sorprendido, intentó mantener la calma. —Alfa, solo estaba revisando a Selene. Uno d