Selene estaba completamente enojada, ella no podía creer que el miserable de Alfa Luca hubiera cruzado los límites él ya no era el hombre que amo hace tantos años, si no fuera por su bebé la hubiese lastimando. Apretó con fuerza el collar en forma de media luna que colgaba de su cuello, sintiendo la suave energía que siempre le transmitía. Miró hacia el cielo, donde la Luna brillaba alta y poderosa, la única que siempre la había protegido.
—Gran Luna, gracias por darme la fuerza para sobrevivir