Derribando muros.
Nicolás
Oh no, Sarah estás bien- le dije tratando de evaluar los daños que mi reacción estúpida había causado. Si bien Ella no era tan frágil como una Omega, pude notar moretones y arañasos.
Mis garras habían hecho girones el vestido de un zarpazo, dejandola casi desnuda.
La tomé en brazos con cuidado y en un movimiento rápido cruce el pasillo en medio de la noche, como una sombra en la oscuridad.
Asegurándome de que nadie pudiera ni imaginar lo que acababa de suceder.
Ese sueño hab