Nicolás
Verla ahí irritada y saber que estaba así por celos, me hizo sentir el licántropo más afortunado. Si bien, parecía querer matarme aún era Sarah, mi Sarah.
Él recordar nuestro primer encuentro, la mejilla maltrecha, su mirada llena de insurgencia, su alma libre. Había tristeza en su alma, dolor en su corazón, quien se hubiera atrevido a lastimarle tanto. No obstante, la ví florecer cual un capullo de flor que se sobrepone a la nieve, la ví emerger cual un Phoenix de entre los pedazo