Nicolás
Nada más verla en ese vestido entallado, sentí dolerme la entrepierna, trate de disimular y me recargue en el marco de la puerta, admirando la, oh si que era hermosa.
piel trigueña, algunas pecas posicionadas en los lugares exactos entre su rostro, su cuello y su pecho, agradecía lo que la vista de ese vestido podía ofrecerme.
Te gusta lo que miras?- pregunto ella traviesa mente, con su loba asomándose por su mirada, Shadow se lambia los colmillos ante tan jugosa presa. Claro que