Punto de vista de Sienna
—¡Jajajaja! Mírenla. Un lobo sin alma.
Esa risa no solo resonó a través de los árboles, se arrastró por mi espina dorsal como arañas frías mientras reconocía ese filo afilado y burlón. Era ella. Ivy.
—Sienna, realmente pensé que te estabas pudriendo en una zanja a estas alturas —dijo, su voz goteando con esa dulzura falsa y nauseabunda—. No pensé que una cosa inútil como tú pudiera sobrevivir a la extracción, y mucho menos mantenerse erguida. Pero mírame ahora —estoy ca