Punto de vista de Sienna
La noche se sentía como una fiebre mientras el aire frío mordía mi piel. Un calor extraño y líquido se elevaba de mi médula para empaparme en sudor que se volvía helado en el momento en que tocaba el viento. Estaba atrapada en ese espacio irregular entre el sueño y la oscuridad, porque cada vez que cerraba los ojos, la arena se reconstruía para dejarme escuchar el rugido y oler el cobre.
—Sienna.
La voz era una hoja familiar —fría y arrogante— haciendo que mis ojos se a