Capítulo 11. Tormento
LIAM
Daniela trepa por mi cuerpo como una felina, y sus ojos grises parecen negros por el deseo que reflejan. El corazón parece que me va a explotar por la excitación que su pequeña figura sobre mí provoca.
Se acerca hasta mis labios y me besa desenfrenadamente; recorro con mis yemas la punta de sus senos y la siento estremecer. Me saboreo por volver a probarla.
La primera vez que lo hicimos, todo fue bastante suave y delicado, su fragilidad me obligó a ser en extremo cuidadoso y, a decir ver