Capítulo 31. Un nuevo propósito
Daniela
El cuerpo de Liam yace sobre un charco de sangre que se extiende más y más conforme pasan los segundos. El corazón se me quiere salir del pecho por el miedo de perderlo. Me estiro todo lo que me permiten las malditas cadenas, hasta que mi piel duele por el roce del metal, y aun así no lo alcanzo.
—¡Liam, amor, por favor despierta!
—Está muerto, loba terca —espeta con veneno Héctor—. Te lo advertí, te dije que mataría a tu compañero en cuanto tuviera la oportunidad. Tú eres mía ahora, y