—No. No es seguro para alguien como... No es seguro para ti. No por ahora.
Le brillaron los ojos. Si no hubiera sabido que era humana, habría jurado que su loba estaba lista para arrancarme la garganta.
—¿Alguien como yo? Ibas a decir “alguien como yo”, ¿verdad? ¿A qué te refieres exactamente?
Casi estaba susurrando y yo sabía que aquello era una señal de peligro.
No tenía mucha experiencia con las hembras más allá de mi hermana y mi madre; no era de tener relaciones. Y aquello se sentía como u