Kennedy
Debía de estar loca o de plano ya estaba perdiendo la cabeza. Después de haber dejado a Ryker y a Bennet parados como un par de idiotas afuera de la oficina, corrí a mi cuarto para cambiarme.
Mi intención era salir al bosque a correr como tanto quería, pero mientras me ponía otra ropa, decidí que aquello era demasiado predecible. Si iba a estar atrapada allí por un tiempo indefinido con un tirano al que solo le gustaba que se hiciera su voluntad, iba a ser lo más impredecible posible.
Me hice una cola de caballo y abrí un poquito la puerta para asegurarme de que nadie me estuviera espiando en el pasillo todavía. Cuando vi que el camino estaba despejado, salí y empecé a caminar rápido por un lado del corredor, tocando todo lo que podía para dejar mi olor marcado. Al pasar la escalera principal, regresé y repetí el camino un par de veces para que no pudieran saber hacia qué dirección me dirigía.
Luego fui hacia las escaleras secretas de Ryker. Tenía tiempo sin usarlas; su loció