—¿Entonces todas mis cosas van en otro auto? Se supone que no puedes hablarme. Y asumo que aquí Jeeves tampoco tiene permiso de decir nada, porque no ha abierto la boca ni me ha volteado a ver. ¿Qué se supone que haga durante todo el viaje, picarme los ojos?
—Pensé que, tal vez, solo te dormirías. Jason dijo que la vez pasada te quedaste dormida todo el camino.
—Sí, claro, después de no dormir bien por tres días seguidos, de que Rayna llegara a la manada de la nada para intentar partirme la cara