Ryker
—Por favor, dime algo. Ya me van a sangrar los oídos y ella lo sabe —se quejó Josh—. Podríamos usarla para tácticas de tortura. En serio. Lo que sea. Déjame decirle algo. Me da igual si le hablo de esas malditas calcomanías, solo deja que le hable.
—No. No la conozco lo suficiente para saber si se le puede confiar la información más básica. Y todos ustedes se mueren por darle gusto. En cuanto los pone a hablar, quién sabe qué tanto va a terminar sonsacándoles. Ya había atrapado a Bennet en