Kennedy
—No sé qué tanto se me permite decirte. Muchas de tus dudas las responderá mejor el Alfa —se talló el puente de la nariz, pero no supe si estaba fastidiado conmigo o con la situación.
—¿El Alfa? ¿Ese que pasa tanto tiempo conmigo y disfruta de las pláticas largas? —Alcé una ceja mientras me deslizaba en el asiento y miraba a mi alrededor—. Hablando de eso, ¿alguien más viene o somos los únicos que no hemos comido?
—Los demás están bien. Siempre tendrás guerreros ocultos cerca como refuerzo. Por cierto, es el protocolo. A veces incluso el Alfa patrulla si creemos que hay una amenaza. Él querrá mantenerte lo más segura posible y eso puede incluir atraer un problema potencial lejos de aquí, mientras parece que tú solo sigues con tu día normal.
—Perdón por eso, en serio.
—¿De qué hablas?
—Siento que te tocó la peor parte por mi culpa. Te quedaste en el pasillo toda la noche, tuviste que perseguir a un lobo rebelde y arrestarlo casi sin dormir. Ahora te perdiste la comida solo por s