—Al menos déjame llevarte.
—¿Qué? —Lo miré de reojo—. ¿Ahora resulta que ya no tengo permitido caminar a ningún lado? Si es así, voy a tener que aumentar mi entrenamiento, porque si no, tu alfa va a tener una compañera obesa. A mí no me bendijeron con ese metabolismo de locos que tienen ustedes. Yo camino a todas partes.
Aquello también era mentira y lo más probable era que él se diera cuenta. Solo necesitaba ser capaz de tomar mis propias decisiones, como mi transporte, por mi cuenta. Ya me sen