Elara
Tenía todo el cuerpo como de goma. No sabía cómo combatir a esa bruja si no lograba acercarme lo suficiente. Al menos Juliette estaba allí conmigo. Cuando apareció, sentí tanto alivio que estuve a punto de llorar. Pero, por supuesto, Eliza tenía otros planes, y la pequeña bruja y yo llevábamos demasiado tiempo jugando a esquivar maldiciones.
La tierra me había ayudado. Hacía brotar raíces y lanzaba terrones para desviar algunos hechizos, pero hasta la Fisura debía de estar cansándose. No e