Ben
Corrimos más rápido que nunca. Elara estaba furiosa, pero no me discutió lo de irnos. Sabía que yo tenía razón y que no podíamos hacer una mierda a ciegas. Mi lobo se negaba a estar a más de diez pasos de Elara, pero hacía mejor trabajo que yo escondiendo la furia absoluta que se le filtraba en miedo de que alguien por fin hubiera ido por ella, ya fuera a través de Malcolm o junto con él. Habíamos visto cuál era el premio mayor si alguien la derrotaba, y ni siquiera sabíamos para qué servía.