Elara
Esta magia fronteriza era distinta a todo lo que Marietta y Brianna me habían mostrado. La sentía hormiguearme en el pelaje de mi loba, pero también tenía un sabor metálico.
—Es como si alguien hubiera puesto un puñado de monedas en agua y las hubiera dejado reposar un año —se quejó Jax en mi cabeza.
—Qué descripción tan específica. ¿Cómo sabes a qué saben las monedas en agua después de un año? —le preguntó Ben, y tuve que aguantarme la risa. Sabía perfectamente de qué reto hablaba Jax. Co