Melanie tocó la puerta de la oficina con suavidad.
—Adelante —llamé medio dormida desde el sofá mientras me incorporaba.
No recordaba haberme quedado dormida, pero eso solo demostraba cuánta razón tenía ella y que yo era un zombi agotado.
—Jaxon y Devon están afuera esperándote. Querían asegurarse de que estuvieras presentable y “de buen humor” antes de entrar. —Me guiñó un ojo mientras hacía comillas en el aire.
—¡Pasen, cobardes! —grité hacia la puerta que dejó entreabierta—. Gracias, Melanie.