Ben
—¡NO! ¡Eso no va a pasar, Rayna! No sabemos qué hace ninguna de esas porquerías y no voy a dejar que te arriesgues así.
—¿Crees que mantenerme encerrada aquí va a ayudar? ¿Que va a mejorar las cosas, a hacerlas más fáciles de alguna forma? —Rayna alzaba la voz con cada palabra. Llevaban diez minutos así.
—Ben, ayúdame, hermano. Estuviste ahí. Viste cómo eso la afectó. No puede estar cerca de esas sustancias. —Levanté las manos y no dije nada. No era parte de esa pelea; él era demasiado cobar