Kennedy
Miré a mi alrededor aunque podía percibir que Ryker no estaba cerca. Su aroma permanecía en la almohada, pero era tenue. No creía que se hubiera quedado mucho tiempo después de que me dormí. Me levanté despacio; mi cuerpo estaba tan adolorido que hasta el cabello me dolía.
Lentamente, un paso doloroso a la vez, me dirigí a la ducha de nuevo, esperando que el chorro caliente descontrajera mis músculos rígidos. Me tomé mi tiempo; era una sensación extraña, pero no tenía ninguna motivación